miércoles, 28 de julio de 2010

Peronismo por el Senador Nacional (MC) Oraldo Britos.

¿Qué nos puede decir del General Perón, a quién usted conoció?

Yo fui peronista desde que tuve conocimiento político. Era de una familia muy numerosa, estábamos en un pueblo que se llamaba Palmira y lo empecé a conocer a Perón a través de unos diarios que podíamos leer. Los diarios los leíamos en la Biblioteca porque era muy difícil por el salario que había en ese tiempo poder comprar el diario, con la radio también teníamos dificultad en la comunicación, los partidos de fútbol, por ejemplo, los días domingos lo conocíamos por un señor que le decíamos el Turco que a las 7 de la tarde en una pizarra hacía poner los resultados.
Cuando lo conocí a Perón fue en 1946, en la campaña que venía haciendo, yo circunstancialmente estaba en la ciudad de San Luis, en la casa de mi madrina y mi tío que era italiano me llevó, ahí lo pude escuchar a Perón, me llamó la atención la cantidad de gente, los paisanitos muy humildes que estaban a caballo con banderas argentinas, cuando terminó el acto mi tío me acercó al palco y alcancé a darle la mano al entonces Coronel Perón. Yo creo que desde ese mismo momento yo ya estaba enganchado en eso, empecé a seguirlo más de cerca, lo vi en el acto en el año 47, en la fiesta de la Vendimia, tanto a Perón como a Evita. A Evita le escribí, me contestó, me dio un nombramiento como mensajero en el correo en Villa Mercedes, San Luis. Ya aparte de conseguir el trabajo me hice militante en la Juventud, trabajaba en el peronismo. Más adelante entré a la Fundación que estaba construyendo en Villa Mercedes un hogar escuela y un hospital. Pudimos venir en bicicleta en el año 51 de Villa Mercedes hasta acá que son 700 km, con tres pibes más y nos recibió Eva Perón acá en la calle Perú, donde actualmente es la Legislatura de la Capital. La audiencia era para las 11 de la mañana y nos recibió a las 3 de la mañana del día siguiente, había mucha gente, nosotros como jóvenes estábamos sorprendidos, ninguno conocía Buenos Aires ni esa voluntad acogedora que tenía Evita, ese cariño, ese afecto. Tal es así que siempre recuerdo que ella nos preguntaba muchas cosas y la emoción que teníamos los 4 pibes hacía que no contestáramos, además veníamos del interior, a veces con falta de comunicación, veíamos cosas tan grandes, además conocíamos personalmente a una mujer extraordinaria. Eso más todo lo que pasó en mi vida más adelante, conseguir por medio del Mayor Alberte cuando viajaba a Madrid enviarle alguna carta y tener una respuesta de Perón, tal es así que cuando me casé en el año 67 le mandé una invitación a Perón a Madrid y le contaba que me hubiera agradado que él pudiera venir a mi casamiento. Nosotros habíamos trabajado mucho para el retorno de él en el año 64, habíamos trabajado mucho en la CGT, era delegado de la CGT, había sido delegado gremial de las 62 en el año 60/61 en la provincia, así que periódicamente teníamos contacto con la gente más trascendente del movimiento obrero, ellos fueron mis maestros, nosotros estuvimos en la Resistencia Peronista, yo fui dirigente de la Unión Ferroviaria, en aquél tiempo nosotros los del interior éramos Ad Honorem, no teníamos un sueldo fijado por el sindicato porque los sindicatos después de 1955 habían quedado muy pobres, habían sido intervenidos, no tenían realmente los medios así que la Resistencia la hacíamos austeramente pero teníamos comunicación con Perón y terminamos trabajando en el Justicialismo. En el año 63 tenía 30 años, fui candidato a Intendente en mi pueblo y me proscribieron por peronista. En el 65, 2 años después en mi ciudad, que era Villa Mercedes, se elegían 5 Concejales ganamos 4 nosotros, y no teníamos un solo abogado, ni un solo profesional, todo lo habíamos hecho desde la CGT. Todos los candidatos eran dirigentes obreros menos una compañera que era militante en un barrio muy humilde, y fue Concejal. Todo eso hizo que me eligieran después Vicepresidente del partido en mi provincia, y al continuar los años llegué a ser candidato a Senador Nacional, así que asumí como Senador en el 73, dejé, circunstancialmente el ferrocarril, trabajé con verdaderos maestros en el Senado como Martiarena, que era de Jujuy, era un hombre con muy buena capacidad de oratoria, de investigación. El caso de don Héctor Maya que también había sido Gobernador (Entre Ríos), lo conocí y trabajamos con Luder, trabajamos con muchos compañeros, además eso me permitió conocer en Bs As a más dirigentes me hice muy amigo del Escribano Bittel que estaba en el Chaco, después lo traté mucho más.
Antes del 76 que nos pasó lo que nos pasó, desgraciadamente, yo ya había estado detenido otras veces por mi militancia, hasta había perdido a veces mi trabajo en el ferrocarril, si a uno le gusta militar en un lugar también hay que pagar algunas consecuencias, la lucha nuestra en todo sentido fue revolucionaria, nosotros queríamos traer nuevamente a Perón, nosotros peleábamos por Perón en la Resistencia Peronista, en el Movimiento Obrero, cuando la CGT estuvo intervenida, cuando no estuvo intervenida, cuando se normalizó y este mismo mensaje teníamos la suerte de llevarlo a la provincia y en la provincia llegamos a tener, en mi ciudad teníamos treinta y pico de gremios, éramos muy solidarios, no había intereses contrapuestos, podíamos discutir, debatíamos las cosas, veíamos las primeras charlas de Perón, la emoción que sentían principalmente los viejos cuando lo veían. Nosotros observábamos, éramos jóvenes, peronistas, y no sentíamos esta causa como la sentían los viejos, pero ahí ellos de alguna manera lo trasmitieron y nosotros por suerte lo pudimos llevar adelante, así que siendo Senador y la llegada de Perón me permitió conocerlo de cerca a Perón, estuve cuando fue a jurar la tercer Presidencia de la Nación, de estar ahí y recibirlo, creo que me hice amigo de Perón. Después lo visitaba continuamente en Olivos, me gustaba ir y conversar, esto me valió para que él me designara interventor en Formosa, después murió el Gobernador y el Vice en un accidente en Misiones y me mandó a Misiones el General, y pude estar ahí también. Cuando le veníamos a dar los informes Perón tenía esa capacidad que uno a veces no encuentra en los políticos, era un hombre muy afectivo, yo recuerdo cuando había un par de Senadoras, compañeras, él se levantaba a colocarles las sillas, o cuando servían café él se acercaba para preguntarles cuantas cucharadas de azúcar querían, se levantaba con unas masitas secas que colocaban, él se levantaba a servirlas. Tenía siempre buen humor, yo la única vez que lo vi, realmente, muy mal a Perón y diría casi caliente fue cuando, lo mataron a Rucci.
Él nos convocó, yo estaba a cargo del Partido Justicialista en Formosa, era Interventor y estaba muy mal Perón, a cada uno de nosotros que lo abrazaba realmente sollozaba, lo vi mal ahí y lo vi mal cuando inauguramos el busto de José Rucci en la CGT.
Yo había estado con Perón cuando había llegado, las 3 charlas antes de la muerte de Rucci, las 3 charlas las dio en la CGT. Yo estuve en las 3 charlas, después de las 3 charlas estuve con él cuando descubrió el busto de Rucci, después que descubre el busto de Rucci, Perón quedó mudo un rato y sollozo y después recién logró ponerse fuerte para poder hablar, todas esas cosas a través de los años uno las ha podido transmitir y lamentablemente él quedó en el camino. Él único logro que podíamos hacer era que el General pudiera volver a su propia tierra, restituirle el grado militar, yo estuve en ese debate, ese debate se hizo en junio o julio del 73, se hizo en la Cámara de Senadores, yo conocía la vida del peronismo, fue un debate muy fuerte, recuerdo que se pidió tratamiento sobre tablas, y Perette que era Presidente del bloque radical pidió que pasará a comisión, se abrió un debate muy fuerte donde venció el FREJULI, que era el Frente Justicialista de Liberación y me pude enterar de muchas cosas que no conocía, tantos cargos que le habían hecho a Perón en 1955, lleno de comisiones investigadoras y no pudieron comprobarle ninguna de las cosas que se le imputaron.
Yo soy un agradecido, especialmente vengo del movimiento obrero, trabajo con el gremio rural, con el “Momo” Venegas, puedo contar estas cosas y ayudarlo por mi experiencia de 23 años que he sido Legislador, 3 veces Senador, 2 veces diputado de la Nación, una semana Ministro, he sido Convencional Constituyente, pero soy el único dirigente obrero que fue Presidente del Partido Justicialista en el orden nacional.

¿Qué significó que el General Perón muera en Argentina a diferencia de otros grandes como San Martín y Rosas?

Yo no hubiese querido que Perón muera nunca. A mí habían cosas que me conmovían, ese día que falleció me parecía imposible, yo conocía algunas cosas por Martiarena que estaba en la conducción de la coalición en la cual era jefe Perón, él nos contaba sobre la salud, por eso que me pedía que no conversáramos tanto con Perón. Perón era un gran conversador y le agradaba cuando la gente joven le hacía alguna pregunta, no lo digo porque era yo, sino cualquiera de mis compañeros éramos 3 o 4 los más jóvenes y nos gustaba hablar, nosotros en aquél tiempo estábamos discutiendo la Ley, que es ahora, la 20.744, el Contrato de Trabajo, íbamos con el Presidente de la comisión, que era un muchacho metalúrgico de Santa Fé y Murguia que era de Río Turbio en Santa Cruz, esa Ley salió con 312 artículos y Perón se metía y un poco nos obligaba a ampliar nuestros conocimientos, hay un capítulo en esa Ley que se refiere a la mujer y nos dio cada charla sobre el tema de la mujer, sobre Congresos que se habían hecho en París, nos fue dando información de muchas cosas que produjeron en mí que uno realmente se sienta satisfecho de tener un jefe, de tener un conductor de esas condiciones, entonces, cuando muere Perón acá yo podría sentirme satisfecho de que pudiera haber muerto en su tierra, en su Patria, esa era la lucha de millones de argentinos que habíamos tenido durante muchos años. No queríamos un Perón muerto, él tenía mucho para dar, para mostrar, para enseñarnos. Lamentablemente mucha gente que se dice peronista, no ha sabido entender nada de esto, no lo escuchan porque tenemos videos de Perón, tenemos la doctrina peronista, tenemos todas las charlas de Perón, no debe haber especialmente en Latinoamérica nadie que haya dejado tanto escrito tanto material como Perón.

¿Es difícil interpretar al General Perón?

No, yo creo que es el hombre más claro, él pedía especialmente cuando sacábamos alguna Ley que fuera clara. La Ley tenía que entenderla, incluso, el hombre que no estaba alfabetizado. Un ejemplo de eso lo dio el Estatuto del Perón Rural, que Perón lo hizo conocer en la ciudad de Junín el 15 de octubre de 1944, adelantando las 8 horas, 44 horas semanales y 125 pesos de básico en aquél tiempo, había unos peones rurales que sacaban 20 o 30 pesos por mes. El 17 de octubre del 44 sacó el Estatuto del Peón, fue un colaborador muy grande de Perón en eso, el Dr. José Figueroa, que era un catalán muy inteligente, que colaboró en eso y colaboró mucho en el Consejo de Post Guerra cuando Perón era Ministro de Guerra, cuando era Coronel y estaba a cargo de eso, eso era la planificación del primer y segundo Plan Quinquenal, el trabajo de Perón se hizo con todo lo que se sacó del Consejo Nacional de Post Guerra. Para entenderlo a Perón habría que leerlo, y uno nunca se cansa de leerlo porque cada tema toca o está hablando de temas actuales. Yo tengo la vieja doctrina peronista, y me doy el lujo de dejarlo escrito.