viernes, 8 de octubre de 2010

Entrevista a Octavio Getino.


¿Qué recuerda de su paso como exiliado en Perú?

Recuerdo muy buenos momentos a pesar de las dificultades iniciales que tuve al llegar, pero antes de un mes yo ya estaba desempeñándome en el centro de teleeducación de la Universidad Católica a cargo, sobre todo, del área audiovisual y como profesor del área de comunicación en la Universidad de Lima. Eso fueron 2 años que me permitieron hacer una serie de documentales, imágenes de Lima, imágenes del Perú, un documental que hicimos en un pueblo de la sierra pasando el Cusco, Cuyo Cuyo, alrededor de un personaje formidable que se llamaba León Quinticumpa, que quería desarrollar esa zona a partir de los recursos que existían, hay madera, agua fundamentalmente, y no depender ni de Lima ni del exterior del Perú, tenía una frase que era industrialicemos el Perú. Un personaje muy lindo que hicimos el documental, incluso, poco tiempo después Belaunde Terry que era Presidente en ese momento lo convocó y le dio una medalla de honor, la Universidad Católica le puso a su disposición todo un lugar para que siguiera haciendo esas experiencias de autosuficiencia en materia de energía y producción. Pobre murió al año.
En esa situación yo aprendí mucho porque con los documentales me permitieron ver todas esas comunidades del interior del Perú dentro de Lima a través de los clubes departamentales, provinciales y demás. En esa relación y en ese contexto fui teniendo una idea mucho más clara de lo que era el mundo andino que luego lo reforcé en Huamachuco estuve desde el 78 hasta el 81 en lo que ahora se llama Sánchez Carrión en un proyecto que tenía Naciones Unidas para el desarrollo rural que se llama Proyecto de Desarrollo Rural Integrado. Huamachuco era una provincia que si no me equivoco tenía alrededor de 80.000 habitantes, había un solo hospital y un solo médico, una situación muy lamentable que se atravesaba. En esa economía de autosubsistencia se trataba de crear un eje de desarrollo en la sierra por parte del gobierno nacional del Presidente del Perú, del gobierno militar, a fines de contrarrestar la emigración que había de la sierra hacia la costa y la entrada de colonos y la presencia de Brasil también. Un proyecto que estratégicamente era muy bueno para el desarrollo rural a través del cual manejé todo el área de comunicación social, hice trabajos con jóvenes, queríamos instalar una radio, ahí no habían medios de comunicación mayor. Era una época donde Huamachuco estaba dividida entre los ecuatorianos y los de Lima, los ecuatorianos recibían las emisiones evangélicas de esas sectas religiosas que hay ahí en Ecuador que penetraban en una parte de la provincia de Huamachuco y el resto ya estaba más vinculado a todas las emisiones que venían de Lima y de todo el resto de la costa.
Fue un aprendizaje muy bueno, personajes formidables, una zona que recuerdo bien, que me permitió tener un aprendizaje. Yo estaba con parte de la familia, con parte de mis hijos y estuve así hasta el 82 donde acá en el país estaba la posibilidad de volver pero mis hijos habían conocido una de las columnas culturales de América que era la cultura andina, pero la otra columna era mesoamericana, la azteca: México y Guatemala, y fuimos allá un par de años para que los chicos también tengan esa experiencia cultural porque sobre esos dos espacios culturales México y Perú diríamos cayeron las dos grandes bombas atómicas de la conquista, Hiroshima y Nakasaki y se salvó el resto de América porque estaba afuera en la periferia pero la destrucción mayor se provocó en esos años. Perú lo sufrió más porque en México hubo una Revolución, la Revolución Mexicana de principios del siglo xx. Perú tardó más en llegar, quizás logro aproximarse más en el 70 con Velasco Alvarado pero fue una revolución que por las circunstancias continentales se frustró en gran medida pero fueron los dos universos que más me permitieron aprender que es esa parte de América Latina y la Argentina.

¿Cómo analiza la producción cinematográfica del Perú?

Yo la analizo con todas las circunstancias que se están viviendo en ese país, hubo distintos momentos, por supuesto, donde los cineastas desde la escuela de Cuyo con Figueroa al frente y demás que realizaron materiales con temática indígenas en los años 50, 60. Robles Godoy otro gran realizador que fue un maestro para mí y para mucha parte de la cinematografía peruana que murió hace poco tiempo lamentablemente. Hubo una iniciativa interesante. Yo creo que el proyecto mayor fue con Velasco Alvarado con la Ley de Cine que se instala y establece la inscripción obligatoria del cortometraje y, en consecuencia, se filmaron más de un millar de cortometrajes a partir de los cuales se realizó una gimnasia técnica, estética y demás que hizo que surgiera de ahí y de una buena crítica cinematográfica, revistas de cine y demás, algunos cineastas que incursionaron en cine publicitario como forma de subsistencia y con el fomento que le daba aquella ley hicieron iniciativas entre ellos. Luego los cambios que se hicieron posteriormente con Fujimori y demás lo modificaron, hay una ley pero prácticamente no se cumple, los cambios que se hicieron allá salvo lo que se hace con recursos de allá deben recurrir a lo que se llama co producción internacional o a los programas como Ibermedia, un programa que está constituido por la cinematografía de América Latina, España y Portugal, ha permitido proyectos, producciones, ciertas posibilidades del mercado en España y en Europa en menor medida. Hay realizadores como Lombardi que han hecho excelentes trabajos, hay otros que están tratando de hacer cosas interesantes con mayor o menor éxito pero cuando las películas peruanas tratan la problemática o la temática que interesa a los sectores populares del Perú y le dan un tratamiento reconocido en ambientes cinéfilos y demás, esas películas tienen buena repercusión, hay grupos como El Chaski que ya viene de los años 70 que viene intentando no solo producir sino crear circuitos de difusión y distribución que es lo más difícil utilizando la tecnología digital. Hay un festival que organiza la Católica todos los años allá en Lima y sobre todo respeto mucho a los teóricos y críticos que ha tenido el cine peruano muchos de ellos vinculados a la Universidad de Lima, otros de otro nivel que, paradójicamente, en situación donde no se filmaba nada, ellos elaboraban mucha teoría, mucha crítica. Creo que el pensamiento y la intelectualidad del Perú en términos relativos tiene un nivel muy elevado, muy digno y muy serio comparativamente a otros países de la región. El cine está un poco viviendo los altibajos de la circunstancia histórica y política de ese país y uno confía que todas las iniciativas que hay en este momento, renovar la ley, actualizarla, toda la movilización que están haciendo cineastas y demás de alguna manera puedan ser muy exitosas. Es lamentable que todavía el gobierno del Perú no tenga consciencia de que el cine es la mejor herramienta comunicacional y cultural para hacer llegar las imágenes del Perú al resto de América Latina o a otras partes del mundo.

¿Por qué el Perú se destaca en otras artes, literatura, arte pictórica, y no tanto en la parte cinematográfica?

Por las características mismas del cine. Obras literarias hubo siempre desde el origen de la humanidad, obras musicales hubo siempre desde el origen de la humanidad, obras artísticas, teatro y demás pero el cine nace con la Revolución Industrial. Es decir la confluencia ciencia, tecnología, industria es lo que posibilita la realización de obras cinematográficas. Sin la industria y la tecnología no se podría escribir una película, sin la existencia de la industria del libro se podrían escribir excelentes novelas aunque sea con boligráfo o a máquina de escribir. Esta situación de dependencia y condicionamiento de esta industria con todo lo que tiene que ver con filmaciones y tecnología cada vez más sofisticada dificulta mucho la producción de obras cinematográficas, eleva los costos, escribir una novela no cuesta tanto, no hace falta más que papel, creatividad y un boligráfo, una lapicera y uno escribe la novela, si se publica o no es otra cosa. Pero para tener una película hace falta tener cámaras, sonido, se hace a través de empresas, de emprendimientos personales, familiares, sociales y demás. Sin eso no se puede hacer las obras y eso supone también la amortización o el financiamiento de esas obras, requiere de un mercado. En América latina el mercado del cine, el consumo del cine se ha reducido enormemente, no hay casi consumo de cine ni en Perú ni en buena parte del mundo, ni siquiera acá en la Argentina. El promedio de concurrencia a la sala de cine es menos que una vez por persona al año, si tenemos 40 millones de habitantes y tenemos 36 millones de espectadores implica que el consumo de cine es prácticamente muy bajo.
Eso no significa que no se consuma o no se vean películas pero ya no se ven en las salas de cine, se ven en la televisión, en el video pirateado o no pirateado, el acceso al audiovisual hoy en día es a través de internet. Entonces el consumo de películas cinematográficas es un problema real que solamente se resuelve cuando se producen películas pensando en todas estas posibles ventanas de difusión y comercialización pero, lamentablemente, en América Latina estas ventanas no están a disposición de los productores locales. EEUU lo tiene resuelto porque domina la sala de cine, domina la parte de televisión, domina los circuitos de video pero para los productores y cineastas latinoamericanos en particular peruanos vender una película al exterior es prácticamente imposible, sus películas que tienen dificultades en exhibirse en el cine, también la van a tener en video. Esto es lo que ha llevado en América Latina al cine a políticas que yo creo que son muy superiores a otros medios de expresión por las propias necesidades del cine. Existe una conferencia de autoridad cinematográfica latinoamericana que Perú lo ha firmado, existe el programa Ibermedia que algunos cineastas peruanos y de otras partes lo han utilizado y lo siguen utilizando pero sin la existencia de un Estado que fomente y ayude no hay posibilidad de producir imágenes cinematográficas, sí imágenes literarias, sí imágenes plásticas, sí imágenes musicales como las que puede tener un país en desarrollo como Perú, Bolivia, Paraguay y lo que fuere. Esto creo yo es lo que hace difícil al cine y lo que obliga a quienes están en cine a buscar formas de asociatividad, de co producción, de luchas en común, para producir imágenes que cada vez tienen que ser pensadas como latinoamericanas o como andinas o como subregionales, el MERCOSUR por ejemplo pero estrictamente nacional no para un mercado que no alcanza a financiar el costo de una película, el costo de una película en este país (Argentina) no baja de un millón de dólares, antes era 300.000 dólares y en Perú no creo que baje de medio millón de dólares una película y eso supone que los espectadores difícilmente se puedan conseguir en el territorio local.

¿Qué opina de la cineasta peruana Claudia Llosa que actualmente se hizo conocida por la película “La teta asustada” que fue pre candidata al Oscar?

Mira no he visto la película, he leído los comentarios, la crítica. Al decirte esto que no he visto la película estoy explicando la carencia que hay en América Latina. Los cines nuestros no circulan entre nuestros propios países. Ni el cine peruano es conocido acá ni en cine argentino, salvo en algún festival o encuentro de cinéfilos no es conocido tampoco en la población peruana ni la boliviana, ni demás. El cine se está reduciendo a un uso y consumo de un sector de clase media con inquietudes de cine y demás, a algunos festivales o encuentros que le permiten una circulación más interesante. Entonces esto es indicativo cuando te digo que no he visto la película de nuestra compañera cineasta es por las limitaciones que nosotros tenemos y a lo mejor ella no ha visto algunas de las películas nuestras salvo que la haya visto en algún festival donde se encuentran los cineastas pero no puedo opinar sobre la película. He leído comentarios muy buenos y ojalá, al margen del Oscar que a mí personalmente no me importa nada, lo que a mí me importa que nuestras películas vayan difundiéndose, distribuyendo y motivando a nuestros públicos. La gente tiene necesidad de verse en imágenes aunque no sea físicamente en verse en sus valores, su imaginario, sus problemas, en sus sueños, si lo logra bienvenida sea la película. Yo creo que por la temática que se trata en este caso, “La teta asustada”, pienso que alude de alguna manera a toda una cuestión casi mitológica muy presente en la historia y cultura reciente sobre todo en el Perú y en ese sentido mi deseo es que funcione enormemente bien tanto dentro de Perú y no sea por motivo del premio del Oscar sino porque se pueda conectar con la gente, que la gente peruana se lo merece y que pueda continuar desarrollándose por las imágenes del Perú, por la cultura peruana y también por la cultura latinoamericana.