martes, 19 de octubre de 2010

Libro: "El argot de la jerga carcelaria y sus poemas caneros".Autor: Jorge Colotto.


¿Qué se le dio por escribir este libro?

Este libro se me dio por escribir porque en el Proceso de Reorganización Nacional yo le hice una denuncia de Martínez de Hoz en el asunto Guttens. El socio de Martínez de Hoz era el General Harguindeguy y lo hice nombrar al Dr. Alberto Millán que fue Presidente de la Cámara del Crimen para que lo defienda a los Guttens porque los Guttens habían ganado una exportación de fibra de algodón, y Martínez de Hoz con un testaferro que tenía en el Ministerio de Economía lo citó a Guttens para compartir la exportación. Guttens le contestó bien: Me hubiera visto y vamos juntos en la exportación pero yo ya la gané. Como no se la dieron a Guttens me vino a ver la señora de él, la Sra. Marión, y yo le ofrecí la defensa del Dr. Alberto Millán que era un hombre de suma capacidad.
Millán me dijo vea Colotto en los gobiernos militares el Habeas Corpus no corre vamos a hacer un memorial al Ministro y le hizo el memorial y Harguindeguy lo puso preso a Guttens y al hijo. Cuando mandó el memorial medio fuerte lo puso en libertad y averiguó quien era el que le había recomendado a Alberto Millán. Es el Comisario Colotto. Me mandó 144 días, 23 minutos a la cárcel de Caseros. Estuve preso sin proceso en el pabellón de los dementes. Son experiencias, como decía un amigo mío, son cicatrices que uno luce con orgullo.

¿Estando en la cárcel escribe este libro?

Claro, porque ahí en la cárcel había un delincuente que se llamaba el Cheyo Franco, un pistolero. Yo estuve con Meneses dos años, y los delincuentes de antes eran gente con códigos no como ahora que por sacarle a Usted esta remera dos mocosos drogados le pegan un tiro, primero lo matan y después le sacan la remera. Yo conocí a Pistola Ginetra, al Lancho Pardo, al Pibe Hidalgo, todos tipos de la pesada, pero tipos con códigos. Una vez el Cheyo Franco cuando estaba Robos y Hurtos en la Leonera yo pasé y me dijo: Señor, ¿no habrá un faso para este sopre?, yo no le dije nada y le llevé un atado de Jockey Club y le di fósforos. Cuando yo fui a Caseros se enteró que yo estaba ahí y un día que vino mi señora a visitarme estaban todos los presos de recreo y el guardia cárcel me dijo: Vea si alguno lo conoce que es policía….Las leyes de la cárcel son más severas que las leyes penales, el Cheyo Franco pegó un grito y dijo: Pase jefe. Todos los presos inclinaron la cabeza, yo quise averiguar quien era, entonces, me dice el director de la cárcel: Vamos a averiguar quien es; El Cheyo Franco, lo puede llamar, Sí, como no. Vino, estaba condenado a prisión perpetua, tenía 5 homicidios, hablando con él le digo: Vea Usted sabe que el lunfardo viene del italiano, las jergas carcelarias eran distintas en las cárceles nuestras. Entonces este hombre no tenía un mango, yo le mandaba las estampillas y el sobre y me lo hacía un poco en forma desordenada. Entonces yo las ponía en una cajita y las iba ordenando por el abecedario porque él me escribía en forma alternada.

¿O sea Usted compiló los escritos que le mandaba este preso?

Claro. El éxito del libro no es mío, es de él. Es decir yo no hice más que corregir lo que él me mandaba.

¿Para que público está apuntado este libro? ¿Quiénes serían los eventuales lectores?

El libro más o menos se vendió bien porque a toda la gente le gustan las anécdotas o los dichos de los presos. Lo que gané lo doné para una escuela, así que no me intereso la parte monetaria. Franco quería que cuando muriera tirara las cenizas en el Hipódromo Argentino. Yo estaba en Mar del Plata en ese momento cuando se murió y fui al crematorio y le dije al encargado: Me pasa esto, vea yo le doy un montón de cenizas y haga de cuenta que son de Franco. Fui al Hipódromo le cumplí el hecho, me arrodillé. Usted sabe que cuando faltan 200 metros para el disco aunque pase Graciela Alfano desnuda le pegan una patada los burreros. Vino un hombre y me dice: ¿Señor se siente mal?, no le digo, me agarró un calambre, no le quise decir que había desparramado las cenizas del Cheyo Franco, ese es el objeto del libro.

¿Cuando estuvo en la cárcel los presos como tomaban su condición de policía?

A los presos los veía en la misa porque el preso es muy religioso, todos los presos son muy religiosos, católicos. Los presos lo que no quieren son a los homosexuales y a los violadores. Yo nunca tuve ningún incidente con ningún preso, eso que íbamos mucho a la Iglesia. Primero estaban los detenidos del Poder Ejecutivo, después, los presos, después, los homosexuales y ,después, los violadores, ahí si que habían guardias que vigilaban porque el preso a los violadores les daban con todo.

Antes hablo de los códigos que tenían los presos anteriormente. ¿Cuáles eran esos códigos?

El Código del preso es que odia al delator, el preso es un tipo muy derecho. Yo digo que siempre antes de juzgar hay que ver como fue la infancia de ese hombre. Yo una vez hablé con un preso, que ahora no recuerdo el nombre, y le digo: ¿Cómo te dedicaste a esta joda?; Señor mi padre era borracho y mi madre una prostituta, ¿Qué quiere que salga yo?. Tiene razón, ¿Qué quiere que salga de un hogar de un padre borracho y una madre prostituta?, un delincuente.
Usted que escribió o recopiló mejor dicho este libro del argot carcelario. ¿Nunca pensó escribir un libro sobre el argot policial yaque también la policía tiene sus códigos, tiene sus jergas?
Vea la policía el argot carcelario lo conoce, sobre todo los que están en la oficina de delitos como robos y hurtos. Yo creo que el mejor jefe que yo conocí fue Meneses. Meneses fue una institución en la Policía, valiente, consciente de su cargo. Un hombre que tuvo un gesto que yo siempre me acuerdo. Había agarrado una banda de ladrones y uno de ellos me dice: Señor quisiera hablar con el Comisario, yo fui y le dije- Jefe hay un delincuente que quiere hablar con Usted. Me dijo: Traelo. Le dijo: Señor mi madre se está muriendo en el Hospital Rawson de cáncer, quisiera darle un beso antes de morir. Y me dijo a mí- manda a constatar si en la cama tal de mujeres hay una señora que se llama tal por cual. Vino el Sargento y me dijo: Sí señor, está mal, está grave, Meneses le dijo: Te voy a sacar de la cárcel pero si haces otra pagas ésta y la que haces. Le dio unos pesos porque el tipo no tenía un mango, después me enteré que la madre murió. Ese es un gesto muy pocas veces reconocido hacia un hombre como Meneses, de sentimiento.

¿Antes había respeto del preso hacia el policía?

Sí, si, si.

¿Y ahora?
No. Vea desde que está esto de los Derechos Humanos es un despelote total todo esto. Dese cuenta usted, no se si leyó en los diarios lo de Puccio. Puccio era un delincuente, mataba, retaba, secuestraba y es abogado ahora y está ejerciendo en la provincia de Córdoba, ¿Usted le parece que un individuo que mató y secuestró puede estar en libertad?: No.

¿Antes para el delincuente era una logro matar a un policía como, lamentablemente, ocurre ahora?

No, no pasaba esto. Ahora es un desborde, de una delincuencia que yo creo que hace mucho efecto la droga, la droga los pone locos a los tipos. Yo en 30 años de servicio jamás vi que un delincuente le tire a una mujer embarazada, el caso de Carolina Píparo. ¿A usted le parece a una mujer embarazada pegarle un tiro?.
Esos eran los códigos que se perdieron para usted
Hay una delincuencia juvenil descontrolada, el Instituto Agote es una fábrica de delincuentes. En el Agote salen peor de lo que entraron