sábado, 14 de agosto de 2010

S.E.R Monseñor Antonio Baseotto en el cierre de la Exposición del Libro Católico.


Monseñor ¿Qué nos puede decir de la Exposición del Libro Católico?


Primero, que es una iniciativa sumamente válida y quiera Dios que encuentre realmente eco no solamente dentro de lo que podríamos llamar Iglesia sino dentro de la sociedad argentina. Porque si anhelamos el bien y anhelamos la verdad precisamente en los libros de inspiración cristiana encontraríamos la respuesta, y una respuesta más bien acabada, por eso creo que es una iniciativa sumamente valiosa.

Lamentablemente tengo la impresión de que el público no ha llegado a tomar consciencia del valor que tiene el libro y una de las grandes fallas que existe en la sociedad contemporánea es la falta de cultura y, fundamentalmente, la falta de lectura, no se lee, no se tiene ganas de estudiar, entonces, lógicamente, cualquier cosa que impresione llega a confundir a la gente. Por eso creo que debemos llegar un poco más a profundizar, digamos, en la cultura del libro para que a partir de lo que leamos, reflexionamos, interiorizamos, tratemos de darle una orientación seria y bien fundamentada en nuestra vida.

Por otro lado, también, necesitamos una selección mejor de libros, realmente hay libros muy buenos, de una posición de muy buena calidad pero necesitamos todavía una posición más sólida, mejor fundamentada para lo que se ofrezca al público sea realmente el manjar, el alimento que necesita el hombre hoy.

El alimento de la verdad sin mezclas y sin dejar fisura, que no sea ambiguo y que dejen unas ideas claras. Por eso habría que motivar un poco más a las editoriales católicas para que en esa línea sean un poco más generosas y sepan elegir mejor.


¿Qué nos puede decir de un gran autor católico, el Padre Julio Meinvielle, que lamentablemente hace años no se reedita?


Ciertamente obras como las de él o el Padre Castellani y similares se dejan un poco de costado, como pensadores dentro de lo que es el público argentino tienen muchísima importancia y muchísimo valor. Evidentemente todo lo que ellos proponen no es dogma de Fe pero, ciertamente, están muy bien y debidamente pensadas y necesita de quien las lee un espíritu crítico muy profundo y por otro lado un apetito, una avidez por la verdad y tanto el uno como el otro han abierto horizontes en todo el conocimiento argentino.

Es fundamental que se conozcan las obras de estos autores tanto el Padre Meinvielle como el Padre Castellani. También en otro género también se ha dejado de lado a Hugo Wast, Martínez Zuviría, que si bien no es un filósofo o un teólogo ciertamente su pensamiento cristiano llegaba mucho a la gente en los tiempos nuestros.

Un gran literato, sus obras fueron traducidas a muchísimos idiomas y, sin embargo, ahora está como en las sombras, en las penurias, y un poco hablar de Hugo Wast, hablar de Martínez Zuviría es casi palabra mala.

Realmente habría que rescatar la obra de este autor argentino y católico para que el público la conozca mejor.


¿Qué nos puede decir de la obra de Monseñor Lefebvre que no se conoce aquí en Argentina?


Yo creo que las obras de Monseñor Lefebvre deben ser conocidas, también, con espíritu crítico porque no todo lo que dice Monseñor Lefebvre es dogma de Fe pero ciertamente muchas de las cosas que él nos enseña son para hacernos pensar. De modo que corrijamos en lo que está equivocado y tratemos de poner en su lugar lo que en un momento dado supo señalar como error o por lo menos desenfocado.

Con una corrección fraterna, debemos saber lo que nos ofrece Monseñor Lefebvre en sus obras.


¿Qué opina de un autor del nacionalismo, que está vivo, que es el Dr. Antonio Caponnetto?


El Dr. Antonio Caponnetto en cuanto a su pensamiento, evidentemente, es ortodoxo. Es un hombre sumamente conocedor de los temas que trata y realmente es admirable en cuando a los conocimientos que tiene de la historia. Tiene un espíritu crítico y agudo, y una capacidad intelectual que no sabemos aprovechar suficientemente entre los argentinos. Ciertamente en algún momento y por el temperamento que tiene da la impresión de que ataca y demás, es cierto que ataca pero lo que vale es recoger la doctrina que expone y los fundamentos con lo que la expone para que sepamos realmente en lo que nos habla encontrar la verdad, ese es el afán de todo ser humano y fundamentalmente de todo el que se profesa cristiano, busquemos la verdad y busquémosla con verdadera honestidad y creo que en este aspecto, no cabe la menor duda, que las obras de Caponnetto ofrecen la verdad, quizás la ofrezca con un poco de ímpetu propio de su temperamento.