domingo, 28 de febrero de 2010

Seineldín por su esposa, Marta Labeau.


¿En que circunstancias lo conoció al Coronel Seineldín?


Lo conocí bajando de un tren en Monte Caseros (Corrientes) acompañando a una amiga esposa de un jefe de él. Él estaba en la estación con su jefe y ahí lo conocí.


Además de sentir amor hacia él. ¿Sentía admiración?


No, ¿Ahora admiración?, no. Yo lo respetaba en lo que él hacía pero era convencida de lo que hacía estaba perfecto.

A veces uno viéndolo todo los días no puede decir admiración pero sí, estaba muy bien lo que él hacía.

Me daba no admiración sino orgullo de ver que era tan honorable, tan decente, que amaba tanto la Patria sus FFAA pero todo se ha trastocado ahora.


¿Cómo vivió los meses que el Coronel estuvo en Malvinas?


Ah eso sí, tenía un orgullo impresionante porque fue el amor de su vida. Desde que nos casamos él siempre decía las Islas Malvinas, hablaba de que los ingleses no las iban a devolver. Siempre, era Capitán, Teniente 1° y me decía de que hay demasiado, de que el subsuelo, hablaba todo.

Cuando llegó a Jefe de Unidad del 25 (RI 25), lo primero que me dijo al pisar el Regimiento :”Pensar que tengo 800 soldados, ciento y pico de suboficiales, una Unidad completa, estoy tan cerca de Malvinas, como la invadiría”.

Así que el día que vinieron a decir que él iba a invadir, invadir no, recuperar las Islas, él lo dijo por televisión “Fue el momento más emocionante de mi vida” y yo creo que sí, fue el momento más emocionante de su vida.


¿Cómo fue su vida en Panamá?


El trabajaba como siempre, demasiado. Entonces los jefes en Panamá toda la vida le pedían ayuda, que los ayude a formar esto, a hacer esto.

Cuando vinieron a pedírselo a mi marido se dedicó de lleno y organizó el Colegio Militar, la Escuela de Guerra porque no era posible de que los oficiales se recibían en distintos países, se recibían en Perú, en Brasil, y entonces cada uno venía con una formación distinta y eran un montón de oficiales que tenían instrucciones distintas.

Organizó todo eso, trabajó, trabajó inmensamente y yo fui Presidenta de los Agregados Militares, hicimos trabajo, siempre mostrando lo que era la Patria.


¿Alguna vez usted se arrepintió de que su marido haya elegido la carrera militar debido a los peligros que corría su vida?


No. Él se había casado con la Patria y con el Ejército antes de conocerme a mí, eso lo supe siempre.

Siendo civil yo siempre lo cargaba y le decía “A vos te sale el verde de adentro”, era militar en toda su formación, un hombre organizado, prolijo, le daban un trabajo y se levantaba a las 6 de la mañana y empezaba a trabajar y yo le decía “Estás viejo- lo embromaba- no trabajes así”, “No, no, tengo que hacer esto”, y hacía planillas y escribía y formaba, arreglaba empresas, era su vida, fue así.


¿Qué significaron los levantamientos carapintadas para su marido?


No se. A él lo vinieron a buscar a Panamá para pedirle que por favor salve el Ejército y él vino, cosa que yo no estaba quizás de acuerdo pero él vino, les hizo caso.

Vino y no se, él pretendía solucionar los problemas del Ejército y nada más, que eran grandes, ahora está demostrado que no queda nada.

Tenemos un Chile armado totalmente, un Brasil armado totalmente y nosotros en el medio, eso es lo que conseguimos.

Seineldín luchaba por eso. Le encantaba estudiar las problemáticas, ver, cuando avisó que venía la subversión nadie le creyó, explicaba que iba a venir una guerra subversiva y nadie le creía. Después en todo, con el problema del Ejército.

Cuando Menem lo llama electo Presidente, no había asumido, le pide que reestructure el Ejército, Seineldín acepta ese ofrecimiento y se pone a trabajar firma esto, firma lo otro y le arregla.

Después Menem traiciona, tenemos cuando se le hizo el juicio la foto de él firmando la documentación que él había firmado aceptando la reestructuración del Ejército.

Él le decía un Ejército rápido, aunque sea viviendo en carpas pero rápido, muy organizado, traiciona y entonces vino todo lo que vino después.

Siempre fue para salvar el Ejército sin un poder sin una misión, él organizó todos los que se iban a retiro, los que se quedaban, él también se iba a retiro.

Era su personalidad hacía todo pero él se iba a retiro, él no ambicionaba nada, él no quería un cargo, no quería puestos no quería nada pero Menem es un político y mi marido no era político.

Él trabaja con eso de la traición, Zulema, que era amiga de mi marido, nos decía, después va a venir y le va a decir: “Pero Coronel somos de la misma raza, venga”, pero él traicionó y fue no el inicio, quizás con el gobierno anterior se inició (Alfonsín), pero el declive del Ejército, es terrible.


¿El gran enemigo de Seineldín fue Carlos Menem?


Seineldín no lo consideraba enemigo. Era un traidor, traicionó, la prueba está en lo que hicieron.

Yo si hablo por mí diría que es un sinverguenza pero si hablo por lo que era Seineldín, él en ningún momento ni siquiera se molestaba, lo habían traicionado y nos llevó a lo que nos llevó.

Él le escribió una carta informándole que había mucha disconformidad porque él no cumplía con lo que había pactado con él y entonces lo meten preso en San Martín de los Andes porque esa carta fue directo al Presidente, que era el Comandante en Jefe, lo llevan a ahí y después se desata el 3 de diciembre.

Él estaba preso en San Martín de los Andes y, por supuesto, se hizo responsable de todo, era lo que pensaba, era su gente, era distinto, ese era Seineldín.


¿Qué significó los años de cárceles?


Yo a veces pienso esos muchachos, estos militares estaban en Caseros en unas condiciones infrahumanas tenían un patiecito, hacía calor, viento, lluvia, ahí podíamos reunirnos y unos bancos todos deteriorados de los presos y venían los guardia cárceles y decían este es para el Coronel que es el que está en mejores condiciones, ellos le tenían respeto.

Salían todos como si vinieran no sé de donde, de una mansión, salían todos impecables, todos derechos, Seineldín nunca tuvo queja de ellos, nunca.

Un día le digo. “¿Dónde apoyas tus cosas?, No, yo tengo, tenía un cajón de frutas, un amigo le hizo una mesita para que tenga como mesa de luz, todo así, estaban llenas de pulgas las camas, pudieron quemarlas con lanzallamas porque no había manera de sacarlas. Ni una queja, nada.

Seineldín trataba de arreglar los problemas, como será la manera de actuar, como celebraban el 25 de mayo, se formaban, el 9 de julio cantaban el himno y terminaban cantándolo todos los presos de los pisos de arriba.

A mí me decían los guardia cárceles “Desde que llegó su marido esto ha cambiado, la gente es distinta, ya no hay peleas, no hay nada, todos respetan”, eso eran los hombres de honor que estaban presos en Caseros, que fue cruel. Caseros fue muy cruel


¿Cómo tomó la familia el indulto a Seineldín juntamente con Gorriarán Merlo?


Acá vino Menem que decía Gorriarán Merlo- Seineldín, Seineldín- Gorriarán Merlo, él los entrelazo porque él odiaba a Gorriarán Merlo y, entonces, como quería ensuciarlo a Seineldín y no sabía como ensuciarlo porque no tenía como, entonces, decidió mezclarlo con Gorriarán Merlo.

Cuando llega el indulto, el indulto no podía venir para Gorriarán Merlo porque el indulto viene a pedido de toda la izquierda, ojo.

Nicaragua, Rigoberta Menchú, Lula hizo mucha presión, toda la gente de izquierda firmó. Ese fue el pedido pero era por Gorriarán Merlo pero como era un paquete Gorriarán Merlo- Seineldín, entonces, dijeron, que tenía un cáncer terminal que se estaba muriendo y lo dejaron, ahí le dieron la amnistía.

Al hacerlo Seineldín dijo que no lo hacía si no salía toda su gente y salieron todos.


¿Qué significó para el Coronel la creación del PPR, Partido Popular de la Reconstrucción, que preside el Capitán Breide Obeid?


Estaba totalmente de acuerdo. Seineldín en la cárcel le había dicho, les daba misiones a cada uno, y él es licenciado en Ciencias Políticas, es un muchacho muy capaz, muy honorable, buen padre de familia y Seineldín le decía “Vos tenes que ocuparte, usted tiene que ocuparse siempre de la parte política”, y él forma ese partido al cual mi marido le dio todo el aval pero no participó nunca del partido.

Si querían un consejo se lo daba, si querían que los apoyaran, él los apoyaba pero él no participó nunca.

Por eso que me dijeron un día “Sos la Presidenta honoraria del partido”, Seineldín no participó nunca de un partido político.


¿Qué opina del libro de José Minola “Seineldín, soldado de la Patria Grande” que quiere ser una autobiografía?


Ese es otro problema. Ahí el amigo de Seineldín, yo digo Seineldín porque él me acostumbró a nombrarlo por apellido, es muy milico eso, todos se llaman por los apellidos, yo siempre le decía Seineldín, el amigo para el cual él trabajaba (Dr. Deal), le quiere hacer un homenaje y se le ocurre lo del libro.

Entonces este (Minola) que es medio pariente de él, político (consuegro), se lo da a este señor, no se con que intenciones.

Yo creo que en el fondo Minola lo que tiene es celos de mi marido porque él veía que en la empresa Seineldín era todo, que Deal le decía “Si a mí me pasa algo asumís inmediatamente el mando de todo”, le firmó con abogados y escribanos, poder total sobre venta, compra, todo a Seineldín.

Él sabía lo que es mi marido pero como todos lo querían tanto los hijos de él, todos, yo creo que él obró, de mala persona que es, por envidia, celos.

Celos a mi marido, él quería ser algo dentro de la empresa y no era nada.

Yo no lo leí el libro, Seineldín siempre decía que yo tenía mucha visión para esto, cuando lo conocí a ese hombre no me gustó, nos vivía invitando a un campito que tenía la señora en Tandil y le digo: “Yo no voy a ir”.

No lo podía ni ver a él, no se porque pero no me gustaba, que tiene una hija amorosa, unos hijos amorosos, nada que ver con el padre.

Un día voy a un cumpleaños y en una mesa estaba él y se nos sienta en frente y dice: “En el libro a Seineldín le saqué las granadas de la solapa en la foto”, y yo le contesté mal pero mal, le dije: “El hombre que ha hecho eso no tiene idea lo que fue la guerra ni idea de lo que es un comando, ni idea de lo que es un uniforme para mi marido”, eso le dije porque era sagrado para mi marido, entonces, se quedó mudo.

El libro nunca lo leí me quedan algunos acá, estoy por sacarles la foto de mi marido, recortarlas, romperlas y tirarlas.

Yo no lo leí, entonces, no puedo decir que opino, pero se lo que me ha dicho Huguito, lo que me han dicho otros amigos de mi marido que mi marido les dio para leer antes que se imprima y Hugo le tachó creo un capítulo completo, Hugo Abete, otros amigos civiles de mi marido le sacaron cosas y todo lo publicó, ¿Por qué lo hizo?....


¿Minola traicionó de alguna forma al Coronel Seineldín?


Seineldín nunca dijo una palabra pero días antes de irse definitivamente, él nunca venía con problemas de la empresa, me dijo algo como que estaban molestándolo en la empresa y que todos le pedían que él defina que hacía ese hombre yendo a visitar ahí, él me dijo “Creo que voy a pedir que lo saquen”, pero ahí terminó todo porque después se nos fue y no se.

Tuvo la audacia para venir al velorio y venir al entierro. A mí no se me acercó porque yo ni le hablaba.


¿Piensa que la muerte de su marido puede servir para unir al nacionalismo argentino?


Yo no creo en el nacionalismo argentino. ¿Dónde están los nacionalistas argentinos?, todos tienen ambiciones de ser Presidente, todos quieren un montón de cosas, nadie quiere un segundo puesto o tercero, tendrían que unirse y decir:”Yo vengo a barrer la oficina aunque sea pero unamosnos”, pero no se unen, no se unen.

Miren a la izquierda lo que son, yo a veces le decía a mi esposo: “Milo como me gustaría ser de izquierda en este momento, como se unen, como trabajan”, callados, nadie habla pero cuando están seguros largan la bomba, salen afuera.

Como puede ser que Verbisky sea el asesor de la Ministra Garré, tenga la oficina al lado, ¿Qué estamos viviendo?.

Los otros hablan, hablan, los nacionalistas hablan mucho, discursos muy lindos pero ¿Dónde está la unión?, ¿Dónde está?. Abete, un grupo de oficiales y ¿Quién más es nacionalista?, ¿Dónde están?.

Cuando muere el Coronel Guevara había un grupo de nacionalistas y un nacionalista a mi esposo le pidió que hablara el hijo y hablaron, unos discursos bárbaros y todo muy lindo pero ¿Dónde están esos señores?, ¿Qué hacen?, se juntan a hablar y eso no es nacionalismo.


¿Cómo debemos recordarlo al Coronel Seineldín?


Como un hombre que amó con todo a la Patria, un hombre decente a morir. Siempre me decía estando en el extranjero, yo quería comprar algo y me decía “No compres nada, el Ejército, mi Ejército decía, me paga para representar a mi país y para eso he venido para representar”, ese era Seineldín.

Él no odiaba a nadie, él era re bueno, un día le dijo a unos oficiales “Bueno señores ahora vamos a rezar por Menem”, No mi Coronel, no.

“Al cuerpo de Menem yo lo fusilo pero vamos a rezar por el alma de Menem para que se salve”, ese era mi marido.

Él quería a todo el mundo, él quería que todos sean buenos, él ayudaba a la gente, lo que hacía en el Chaco dicen que era impresionante con los indios ayudando, ayudando a la gente.

Me decía “Comprame un regalito para acá, comprame un regalito para allá, comprame esto”, nosotros no tenemos medios como para estar pero siempre me pedía que llevara algo, venía a buscar su ropa y veía que llevaba regalos para el Chaco, ese era Seineldín, un hombre bueno, un hombre decente, un hombre honorable y con un amor a su Patria y a sus FFAA impresionante.


¿Cómo era la religiosidad en él?


Muy católico, muy católico. Un hombre que leía todos los días la Biblia, todos los días leía, rezaba y en la cárcel hicieron eso, en la cárcel rezaban muchísimo.

El Coronel Vega guiaba muy bien porque era un hombre muy espiritual y todos los días rezaban, todos muchachos muy católicos, de comunión diaria.