domingo, 11 de octubre de 2009

Entrevista a Isidoro Ruiz Moreno.


¿Qué significa un comando?

El comando es una especialidad dentro del Ejército que profundiza el adiestramiento que han recibido en el Colegio Militar.
Los comandos pertenecen a todas las armas, es una elección voluntaria de los que quieren ingresar a este adiestramiento, que desde luego es muy duro pero eso no significa, naturalmente, que todos los comandos sean buenos soldados, eso existe en todas las unidades y en todas las armas y lo han demostrado en la campaña de Malvinas donde por ejemplo oficiales destacadísimos que no fueron comandos pero los comandos como reciben una instrucción bastante dura y profundizada son una garantía también de su eficaz desempeño en campañas, así que, los jefes de unidades cuando reciben comandos en Malvinas concretamente para estar al frente del enemigo se sintieron quizás un poco más seguros.

¿Cómo es el adiestramiento de un comando?

Los comandos se adiestran para sortear situaciones muy difíciles en condiciones extremas, en el desierto, en la selva, son paracaidistas, buzos, saben manejar máquinas de ferrocarril.
Se tienen que alimentar con lo que encuentren en zonas donde están aislados de todo contacto humano, así que, comen los bichos que pueden encontrar, incluso, víboras o ratones y tienen un adiestramiento que los capacita para aguantar ese tipo de situaciones muy duras, pueden tomar para calmar la sed sangre de animales. Dentro de los ejercicios que van desde el sur, frío, al norte, caliente, tienen también una experiencia de prisioneros de guerra tomada de los ejemplos de Vietnam, donde los trataban los vietnamitas muy mal a los norteamericanos, los encierran en pozos, los golpean para que no revelen lo que se le pregunta.

¿Hay que tener alguna condición física para ser comando?

No creo, no creo porque más bien depende del espíritu más que de la resistencia física, hay algunos que dejan el curso en mitad del mismo porque es voluntario y no significa ninguna tacha. Otros han recibido consecuencias por las exigencias muy duras pero algunos siguen aguantándola.
Yo no creo que sea una cuestión de físico sino, por supuesto, que se los admita en el cuerpo de comando, porque, naturalmente, es un esfuerzo muy, muy duro.

¿Cómo fue la actuación en Malvinas de los comandos Aldo Rico y Mohamed Alí Seineldín?

La de Aldo Rico y Mario Castagnetto que fueron los 2 jefes de las 2 compañías de comandos, 601 y después, Rico, 602 fue sobresaliente.
Seineldín si bien era comando y había sido un paradigma de comando, no llegó a entrar en combate, él tenía como misión custodiar el aeródromo y ahí Seineldín recibió los bombardeos de los ingleses pero Seineldín no entra en combate, si entran en combate algunos subordinados de él como, por ejemplo, el tan destacado Carlos Daniel Esteban, que estuvo en el desembarco de los ingleses en San Carlos y se portó extraordinariamente bien, pertenecía al Regimiento 25 de Infantería que mandaba Seineldín pero Esteban precisamente no era comando.

¿Quién trae la técnica de los comandos aquí en Argentina?

Fue un oficial norteamericano, un Mayor, no me acuerdo en este momento el nombre, siempre fue un grupo muy reducido el de comandos, se instalaron primero en Córdoba si mal no recuerdo y después se desparramaron por todo el país, pero al estallar la campaña de Malvinas el grupo de comandos se llamaba Halcón 8, por la cantidad muy reducida de sus elementos, después fueron creciendo.

¿Qué repercusión tuvo su libro “Comandos en Acción” aquí y en el exterior?

Afortunadamente muy buena, se hicieron 8 ediciones en Argentina, 1 salió en España y posiblemente se siga reeditando, fue el libro que me dio más notoriedad digamos.

¿Cómo fue la actuación de los comandos en la lucha contra la subversión?

… Eso no lo sé.

¿Qué opina de esa época violenta?

Lo peor, lo peor porque la violencia está, desgraciadamente, como todo el mundo sabe muy fomentada y afortunadamente el Ejército ya que estamos hablando sobre temas militares aprendió la lección que no debía meterse en política. Así que la violencia propia de la política porque hay oposición y gobierno, hay enfrentamiento ideológico, eso se soluciona por la vía democrática.
Hay violencia, se demuestra en los piqueteros, en los ataques a ciertos supermercados, ahora al diario Clarín, pero bueno, esa es parte de lo política no hay que asustarse.

¿Por qué piensa que no se pudieron cerrar las secuelas de la lucha contra la subversión?

El gobierno no quiso cerrar las secuelas, yo creo, que habiendo pasado tantísimos años de lo que ocurrió eso debería derivarse a la historia y al sentimiento de los propios involucrados, pero la tradición argentina desde la época de Urquiza, “Ni vencedores, ni vencidos”, es cerrar una etapa y en vez de mirar hacia atrás mirar para adelante.
Yo creo que, además, de las secuelas de la subversión se fomenta desde un solo bando, como es notorio y se ha denunciado hace mucho tiempo, pero eso hay que dejarle a los historiadores y no a la política.

¿Piensa que hay que hacer un revisionismo histórico sobre esa época tan violenta en Argentina?

Por supuesto, siempre la historia está en revisión, si no hubiera en las ciencias nuevos aportes la ciencia no progresaría tanto en la astronomía, en la física, como en la medicina, como en la historia, la historia de nuestro pasado siempre está en constante aporte de nuevos elementos que contribuyen a perfeccionar lo que se sabe.
Así que no hay que asustarse por el estudio, lo que pasa es que no tiene que haber un estudio unilateral, mucha gente del lado que no es del gobierno que fomenta el recuerdo de esas cosas no habla para no ser sospechada de apología del delito o ser acusado o ser procesado sin sentencia como ocurre en estos días.