martes, 27 de octubre de 2009

Libro: "Manuel González Prada y el radicalismo peruano" de Hugo Pereyra Plasencia.


¿Qué es el radicalismo peruano?

Por lo que he podido estudiar, el radicalismo nació en el siglo 19 como un movimiento político, como una doctrina política. El movimiento y la doctrina fueron universales en su tiempo. Hubo, por ejemplo, un radicalismo francés, un radicalismo argentino, un radicalismo chileno y también un radicalismo peruano. Solo que la diferencia entre el radicalismo peruano y el argentino (por comparar dos versiones de este pensamiento) es, en este caso, la perdurabilidad: el radicalismo argentino dura hasta ahora, hay una herencia radical argentina. En el Perú, el radicalismo fue muy breve. A fines del siglo 19 estaba prácticamente extinguido en lo que se refiere a su peso político, a su actividad partidaria. Pero no se puede decir lo mismo sobre las ideas que difundió, que estaban centradas en torno a la introducción de las cuestiones sociales. En el caso del Perú, hablamos, por ejemplo, de la incorporación del campesino indígena a la vida social y política, a la lucha contra la corrupción, y a la búsqueda de una mayor solidez y representatividad en las instituciones. En pocas palabras, el radicalismo universal tuvo ideas generales que fueron adaptadas a la realidad peruana. Aunque desconozco si fue una idea dominante en los movimientos radicales chileno y argentino, otro rasgo importante del radicalismo peruano fue su atracción por la ciencia. Me refiero a la ciencia tradicional, a la física, la química, etc., y también a la ciencia aplicada. Para los radicales peruanos, el culto de la ciencia era una de las maneras de romper con la educación tradicional basada en conocimientos científicos atrasados. La ciencia era vista como una herramienta para proyectar al país hacia la modernidad


¿Había influencia positivista en ese pensamiento?

Justamente, la conexión entre el radicalismo y el positivismo en el Perú se da por la vía de la ciencia. Pero también hay una diferencia: el positivismo en el Perú fue un movimiento conservador, no hablaba de temas como la lucha contra la corrupción o la incorporación del indio. Los que hablaron de estos temas fueron los radicales. No obstante, repito, radicales y positivistas tuvieron en común la admiración y atracción por la ciencia.

¿Qué es el segundo militarismo en contraposición a un primer militarismo?

El primer militarismo es el militarismo de la primera mitad del siglo 19 en el Perú. Fue un período, como sugiere el nombre, de dominación de caudillos militares, seguido después por la influencia civil del tiempo de Manuel Pardo. El segundo militarismo se inicia hacia el final de la guerra con Chile. Miguel Iglesias toma el poder en el año 1883, todavía estando Lima ocupada por los chilenos y continúa hasta 1885. En 1886, luego de su triunfo en la guerra civil contra Iglesias, el general Andrés A. Cáceres, héroe de la campaña en la Sierra contra los chilenos, sube al poder. Gobernó en 2 períodos. Primero, hasta el año 90 y después, muy brevemente, entre los años 94 y 95.En todo caso, el segundo militarismo es, esencialmente, un período dominado por la figura de Cáceres, ya sea como Presidente de la República o como el político que actuó entre bambalinas apoyando a sus partidarios.

¿Qué papel juega Manuel González Prada en el radicalismo peruano en el marco del segundo militarismo?

El papel de González Prada es muy especial. De no haberse producido la guerra con Chile —que fue un episodio muy traumático para el Perú— González Prada habría sido un poeta y un empresario muy exitoso y muy adinerado, dedicado a la preparación industrial de almidones producto del tratamiento de las yucas de sus haciendas. González Prada era un hacendado descendiente de españoles, era muy acaudalado y tenía una vida muy organizada. Habría sido un poeta y un empresario. Pero la guerra, como les pasó a tantos, removió su vida. González Prada se empeñó en encontrar cuáles habían sido las causas de la derrota. En ese proceso, este literato que era González Prada se acercó a la política, se acercó a la discusión pública sobre las secuelas de la guerra y, concretamente, se erigió como un campeón en la lucha contra un contrato que iba a ser suscripto entre el gobierno peruano y los tenedores de bonos británicos para tratar el asunto de la deuda peruana, que era previa a la Guerra del Pacífico. Él tenía una posición muy nacionalista, muy de defensa de los recursos naturales y de los intereses del Perú. Por cierto, fue una posición un poco apasionada. Yo explico esta idea en mi libro. No obstante, lo que quiero destacar aquí es que este episodio de oposición al Contrato Grace —que así se llamaba ese contrato entre los tenedores de bonos británicos y el gobierno peruano— es el que da nacimiento al político, tanto en su caso como en el del Círculo Literario que él dirigía. En pocas palabras, González Prada y su grupo pasan de la literatura a la política presionados por las circunstancias del momento. Es una etapa de reconstrucción y de refundación de la República.

Cuando se habla de González Prada se lo asocia a la figura de Víctor Raúl Haya de la Torre, ya que este líder político aludía mucho a la obra de González Prada. ¿Qué influencia tuvo él en el pensamiento de Víctor Raúl?

Mucha. González Prada tiene su actividad en el Perú en la segunda mitad del siglo 19 y de comienzos del siglo 20. Él comenzó encabezando la corriente radical. Posteriormente, en el siglo 20, se torna anarquista. No anarquista anarcosindicalista, sino anarquista intelectual.En ambos casos, tanto en la vertiente radical como en la vertiente anarquista, no hablamos de doctrinas marxistas. No hay referencias a Marx en los textos más conocidos de González Prada. Sí las hay de los prohombres del anarquismo. En el caso del radicalismo previo a la fase anarquista, fue básicamente un movimiento de crítica social aplicado al Perú. En ningún caso hubo conexión con el marxismo. Por decirlo de alguna forma, el pensamiento de González Prada fue una visión transformadora y democrática no marxista. Muy joven, Haya de la Torre conoció a González Prada. Haya era entonces un estudiante universitario que había llegado a Lima. Era provinciano, de Trujillo. Haya cuenta en uno de sus textos que él conoció a este venerable patriarca que era González Prada cuando tenía el cargo de Director de la Biblioteca Nacional. Trabó contacto con él y le expresó su admiración. Pero, al poco tiempo, González Prada murió. Por eso, en esa etapa, la influencia de González Prada sobre Haya no fue muy grande. Fue más bien una relación de admiración de este joven trujillano, provinciano, frente a este gran intelectual peruano. Posteriormente, el APRA abrevó del pensamiento de González Prada. Cabe recordar que el APRA se desvinculó desde el comienzo del stalinismo. González Prada se había erigido como un modelo de pensador progresista no marxista, no clasista, en el sentido que da a esta expresión el pensamiento de Marx. Esta visión sin duda sirvió a los apristas como una guía en la idea de integrar al Perú, de acabar con el molde elitista de la política, de incorporar a los sectores olvidados, y de luchar contra la corrupción. Estas son las banderas que va a esgrimir el APRA, inspiradas en el pensamiento de González Prada. Por lo que he leído, en los documentos fundacionales del APRA, en los años 30, González Prada fue tomado como una referencia. Y algo más: la viuda de González Prada, doña Adriana de Verneuil, publicó un libro de memorias ya en los años 40 donde explícitamente ella dice, según su punto de vista, que el APRA de ese momento era la encarnación del pensamiento de su esposo. Aún más, antes de fallecer en los Estados Unidos, donde radicaba al final de su vida, la viuda de González Prada declaró como heredero de sus bienes a Haya de la Torre, quien en ese momento estaba pasando una época terrible de persecución, recluido en la Embajada de Colombia en el Perú. Es en esas circunstancias de extrema premura que Haya recibió la herencia de Adriana de González Prada, como un gesto de esta dama que habla elocuentemente de la vinculación espiritual y política que hubo entre su esposo y Haya.

¿Qué significó el enfrentamiento intelectual entre el costumbrista y tradicionalista Ricardo Palma y el revolucionario Manuel González Prada?.

González Prada pasó de ser un poeta de lujo a ser un crítico social radical, a pesar de descender de la más rancia estirpe española. Es paradójico, pero González Prada descendía de españoles que defendieron al Rey hasta el último momento en el Perú. González Prada se vuelve político y esgrime una bandera literaria anti española. El decía que no debíamos concentrarnos en España, que había que ver hacia Inglaterra, Alemania, Francia; sobre todo Francia se vuelve su ideal. Tengo entendido que fue un proceso que se dio en otros países de América, en México y la Argentina. Me refiero a la tendencia de deja de mirar la literatura española y empezar a apreciar la literatura de otros países. González Prada hablaba perfectamente el francés. González Prada ve el pasado español como un lastre, sobre todo en lo que se refiere a la religión. Él es anti clerical, critica a la Iglesia Católica, se declara ateo. Todo ello, digamos, es una especie de expresión de su anti españolismo. Asocia anti españolismo con luchar por la modernidad, por la ciencia, por la apertura social, en fin, establece una dicotomía, que no deja de ser un poco extremista y discutible. El caso de Palma es diferente. Palma viene de la clase media. Incluso se podría decir que provenía de sectores populares. Él toma al Virreinato como tema de sus llamadas “Tradiciones Peruanas”, que son una evocación graciosa, una evocación muy simpática de ese tiempo. Sobre esto hay 2 teorías. La más común señala que él era un adorador del Virreinato. Pero, en realidad, una lectura más detallada de Palma indica que más bien se burlaba del Virreinato, se burlaba graciosa y elegantemente pero se burlaba de ese cierto oscurantismo que a veces está asociado al tiempo colonial. Me refiero, por ejemplo, al tema de los fantasmas, que son frecuentes en sus tradiciones, y al tema de las luchas por el honor. Recuerdo la tradición referida a 2 nobles peruanos, limeños, que mantuvieron un pleito durante casi una década porque sus 2 calesas se habían quedado obstruidas en una calle estrecha de Lima y ninguno de los dos quería ceder el paso al otro. Algunos señalan que en esta especie de cariño que tenía Palma por el Virreinato trasluce también un sentido de burla discreta.

¿Cuánto tardó en hacer el libro y en que fuentes periodísticas se basó?

El libro lo investigué en la Biblioteca Nacional del Perú durante más o menos un año, y lo escribí en medio año. Lo que yo he buscado es no estudiar a González Prada únicamente en base a los libros que él publicó. Él y su hijo publicaron, en efecto, compilaciones de textos, la mayor parte de ellos retocados. Me refiero a “Páginas Libres”, a “Horas de Lucha” y también a “Bajo el Oprobio”. Si bien estas recopilaciones son importantes, yo preferí ir a la prensa de la época para ver a González Prada en el contexto del momento, de las noticias del momento, de los problemas del momento. Las fuentes periodísticas me permitieron ubicar con mayor precisión a González Prada, me permitieron, por ejemplo, explicarme por qué González Prada fue en un comienzo radical y no anarquista. Por ejemplo, en el año 1888, cuando pronunció el discurso en el teatro Politeama —que condenaba a la generación anterior por la derrota en la guerra internacional— González Prada era un radical y no un anarquista. Ello es muy fácil de comprender viendo las fuentes de la época. Porque si uno ve lo que pasaba en el Perú en el año 1888, estamos hablando de un país que salía de una guerra terrible y que sufría la situación de 2 provincias cautivas, Tacna y Arica, que habían quedado en manos de Chile. Nos estamos refiriendo, en este caso, a las poblaciones peruanas cautivas en esos territorios, que clamaban por su liberación y por su reintegración a la patria peruana. Se comprende que, entonces, todo el Perú giraba en torno a la angustia de las poblaciones peruanas que habían quedado atrapadas en ese territorio ocupado por Chile. Es imposible que un anarquista hubiese surgido en ese ambiente, que era patriótico y nacionalista. Se aprecia con claridad que el radicalismo era una opción mucho más lógica para ese momento, porque se articulaba con esta atmósfera patriótica que dominaba al Perú de la post Guerra del Pacífico.

¿Cómo se debe recordar a Manuel González Prada?

Manuel González Prada fue un precursor, pero no hay que idealizarlo. Definitivamente, hay una tendencia en América Latina a mostrar estatuas de bronce, seres perfectos, y no a personajes de carne y hueso.Yo demuestro en mi libro que González Prada estuvo esencialmente equivocado al exagerar sus ataques contra el Contrato Grace. En realidad, como hoy dicen muchos historiadores, ese contrato con los tenedores de bonos británicos no fue tan malo como se lo pintó en el pasado. Fue, en todo caso, lo menos malo que se pudo conseguir en ese ambiente tan terrible y de tanta estrechez después de la guerra. En efecto, quizás González Para fue un poco exagerado en algunas cosas, pero lo que nadie discute es su notable papel como introductor de temas sociales. Fue el primer gran político peruano que habló de la perentoria necesidad de incorporar a los campesinos indígenas peruanos a la vida política del Perú en un tiempo en que la costa y la sierra del Perú estaban muy divididas. También de incorporar al Perú a la modernidad, es decir, a esta gigantesca corriente de desarrollo que se generaba en esa época, a fines del siglo 19, caracterizada por una notable aceleración tecnológica. González Prada fue un político que habló de modernizar al Perú y de integrarlo positivamente en su entorno mundial.Creo que aparte de su lucha contra la corrupción y de su honestidad personal — que nadie discute— yo creo que fue el primer gran político moderno del Perú, el primero que habló del Perú como un todo y no a través de los intereses de clubes de oligarcas, o de partidismos sesgados.