lunes, 18 de enero de 2010

Libro: ¿Por qué rebelde?. Autor: Hugo Abete.


La primera pregunta jugando con el nombre del libro, ¿Por qué rebelde?


El título del libro comenzó a bosquejarse en la cárcel de Caseros cuando estábamos presos como consecuencia del 3 de diciembre de 1990.

El Coronel insistía siempre en que alguien tenía que escribir sobre la verdad de los hechos ocurridos el 3 de diciembre de 1990 y sobre los carapintadas.

El Coronel era de la idea, en ese momento, de que fuera yo el que escribiera ese libro dado que ya tenía algunos antecedentes con algunos escritos que yo había hecho, había efectuado durante las etapas previas, el Coronel consideraba que fuera yo.

Él decía tenemos que escribir un libro que hable sobre la verdad de los carapintadas y demás y me decía. “En la tapa del libro, Hugo, visualizo una foto suya”, que en definitiva fue la que salió en el diario con motivo de las declaraciones que hizo el 3 de diciembre y esa foto fue finalmente la que ilustró la tapa del libro.

Comenzamos a buscar un título adecuado para que expresara el ¿Por qué de la situación nuestra?, el ¿Por qué habíamos hecho, lo que habíamos hecho en 4 pronunciamientos militares?, y surgió el término ¿Por qué rebelde?, que en rigor de verdad, hubo un título anterior que era “Rebelde con causa”, porque rebelde con causa era el que de alguna forma sintetizaba todo lo que estaba pasando, es decir, nos revelábamos en el Ejército, nos insubordinábamos, nos pronunciábamos ante los superiores pero por una causa mayor como era luchar por la dignidad y el honor del Ejército.

El título que lo resumía era Rebelde con causa, como al tiempo de salir el libro apareció uno de Maradona con el mismo título no era cuestión de ponerse a discutir ahí con Maradona sobre quién imponía el título a su libro así que decidimos directamente cambiarlo nosotros y entonces ahí quedó definitivamente ¿Por qué rebelde?.


¿A qué se debió el alzamiento del 3 de diciembre de 1990?


El alzamiento del 3 de diciembre de 1990 es el cuarto pronunciamiento sobre una misma causa que comenzó en 1987 con el primer pronunciamiento que fue en la Semana Santa.

El origen, la causa, la génesis podemos encontrarla en la guerra contra la subversión y en la guerra de Malvinas, cuando el gobierno democrático de Alfonsín comenzó su proceso de revanchismo hacia las Fuerzas Armadas (FFAA), más que revanchismo, venganza hacia las FFAA y comienza una persecución de todo tipo hacia las FFAA. Surgen espontáneamente focos de resistencia que precisamente se oponen o se resisten a todo ese querer destruir a la institución armada que era el Ejército argentino y se manifiesta en los grados intermedios, del grado de Teniente, Teniente 1° o Capitán hasta Teniente Coronel que comienza con esa resistencia apoyando a los primeros oficiales que comienzan a llamar a declarar por causas de la guerra contra la subversión, lo que se manifestaba en ese entonces era que los Generales, los que estaban en la conducción del Ejército y eran los que habían dado los órdenes para que aquéllos subalternos fuesen a pelear en la guerra contra la subversión se hacían los tontos y no iban, no se presentaban, no se ponían al frente de los subalternos diciéndole “Usted no va, voy yo porque di las órdenes”, dejaban que fueran los subalternos y que los metieran presos a los subalternos, eso es minar lo que es la columna vertebral, la esencia de la disciplina militar, cuando el jefe no responde por sus subalternos. Entonces lógicamente surgió ese movimiento en los cuadros intermedios del Ejército que después nos hicimos conocidos como los carapintadas.

Empezó en Semana Santa, no se solucionaron las causas vino el segundo pronunciamiento que fue en Monte Caseros , vino el tercero que lideró el Coronel Seineldín, el de Villa Martelli, no se solucionó en el tercero y siempre había persecuciones y la situación se complicaba cada vez más en la relación entre el poder político y militar y después vino el cuarto pronunciamiento que a los orígenes de las causas que acabo de mencionar se le agregaban otras causas como la indefensión nacional a la cual había llevado los gobiernos de Alfonsín y de Menem en su plan destructivo hacia las FFAA y también el hecho de oponernos a lo que era la entrega del patrimonio nacional que venían haciendo los gobiernos democráticos de entonces y específicamente y más concretamente el gobierno de Menem.

Es decir que a las causas originales que empezaron contra la guerra contra la subversión después se le sumaron otras causas que quedaron materializadas en el pronunciamiento militar del 3 de diciembre del año 1990.


¿Qué opina de los que dicen que el levantamiento carapintada fue un intento de golpe de estado?


Que vayan y lean lo que dicen los fundamentos de la sentencia de los jueces, dicen los jueces que nos condenaron a cadena perpetua, que lo condenaron al Coronel Seineldín, a mí me dieron 18 años de reclusión y las penas oscilaron entre los 10 años y la cadena perpetua, esos mismos jueces que nos impusieron esas penas durísimas, gravísimas, que no existen antecedentes en la historia política y militar argentina en los fundamentos de la sentencia como atenuantes dicen que ni siquiera el 3 de diciembre hubo golpe de estado en grado de tentativa y lo dejan perfectamente asentado.

Agregan también como atenuantes de que quienes participamos en esa jornada lo hicimos movidos por elevados sentimientos de valor moral y social.

¿Qué significó que el Coronel durante el 3 de diciembre estuviese preso en San Martín de los Andes?

Fue una circunstancia que se dio por motivo de una carta que sacamos a último momento, que publicamos e hicimos pública a último momento porque sino el enfrentamiento resultaba ya.

Entonces escribimos, le mandamos una carta al Presidente de la Nación Dr. Carlos Menem, donde era nuestro último grito desesperado para que hicieran algo para resolver el problema que estaba ocurriendo en el seno de las FFAA.

Como consecuencia de esa carta que fue totalmente desoída, el Coronel tuvo que prestar declaración y fue sancionado, creo que con, 60 o 90 días de arresto y enviado a San Martín de los Andes.

Prácticamente con esa medida se estaba sellando o se estaba diciendo que el 3 de diciembre en definitiva iba a ocurrir indefectiblemente


¿Hubiese influido de manera positiva que el Coronel hubiese estado en libertad el 3 de diciembre?


Para los acontecimientos, sin duda. Sin duda que hubiese influido positivamente porque se consideraba uno de los factores de éxito del 3 de diciembre la presencia del Coronel. Por 2 cuestiones en principio porque para cualquier operación militar es imprescindible la presencia del Jefe, del Comandante, pero si se trata de un Comandante con el ascendiente y el carisma que tiene el Coronel Seineldín y encima que esta no era una operación normal sino que era un pronunciamiento militar, era prácticamente, una rebelión que estábamos haciendo, es decir, la importancia de la presencia del Comandante era más que imprescindible. Así que lo habíamos considerado un factor de éxito que estuviera presente el Coronel por eso planificamos su huída de los cuarteles de San Martín de los Andes donde estaba detenido.

De hecho al haber fracasado esta operación de escape del Coronel de San Martín de los Andes, esto tuvo un significado profundamente negativo sobre como se dieron los sucesos del 3 de diciembre de 1990.


¿Por qué falló el rescate al Coronel Seineldín?


Esa es una pregunta que nos hicimos no se durante cuanto tiempo todos los años que estuvimos presos tratando de encontrar una respuesta racional, lo he intentado en mi libro ¿Por que rebelde?, he intentado escribir racionalmente lo que sucedió. Si a mí me preguntan una opinión y que diga desde el fondo de mi corazón y lo más sincero posible diría porque Dios lo quiso así, porque hubo una serie de desencuentros que no tienen una explicación lógica, no tienen explicación lógica, el coronel a una hora determinada tenía que salir del cuartel de San Martín de los Andes, cosa que hizo, realizar un trayecto a pie en el medio de la noche a través de campo traviesa hasta llegar a un vehículo, el vehículo tenía que estar ahí y el vehículo era el que lo tenía que conducir hasta Neuquén y después de Neuquén a Buenos Aires.

La cuestión es que cuando el Coronel está yendo a campo traviesa en dirección del vehículo, el vehículo recibe una orden de no sabemos quien, una interferencia en la radio que dice operación abortada y el vehículo se va. Cuando llega el Coronel al lugar del vehículo el vehículo no está, él solo en el medio del campo en San Martín de los Andes a la madrugada, el Coronel se queda un buen rato ahí hasta que se da cuenta que no tiene sentido que permanezca ahí porque no sabía que hacer, vuelve al lugar donde estaba detenido, cuando vuelve el conductor del vehículo que tenía que estar ahí logra clarificar la situación y comprende que no se tenía que haber retirado del lugar y recibe la orden de volver al lugar, vuelve al lugar pero el Coronel ya no está. Se queda un rato esperando la salida del Coronel, ya había pasado bastante tiempo, se da cuenta que algo pasa y se retira.

Hay un desencuentro de situaciones, realmente, difícil de creer y difícil de explicarlo pero así fue como sucedieron las cosas, son esos imprevistos que ocurren en la guerra y uno no le encuentra explicación. Pero realmente así fue como sucedió.


¿Hubo un desencuentro o fue traición de alguien hacia el Coronel?


No eso también…, yo particularmente…., se hablo mucho de que podía, que gente del sector de Rico había provocado esa situación pero personalmente yo me inclino por los hechos tal cual como los relaté.


¿Cómo fue la represión que sufrieron a manos de Martín Bonnet y Martín Balza?


Fue una represión durísima porque quisieron dar un escarmiento a los militares rebeldes para que no osaran nunca más pretender realizar una acción como la que estábamos haciendo nosotros que, obviamente, después con el tiempo se comprobó lo legítimo y lo noble que fueron todos los pronunciamientos militares pero lo cierto es para darnos una idea del tenor de la represión basta decir que el General Balza puso los cañones de artillería en Bullrich y Cerviño donde ahora está el supermercado Jumbo, 30 metros frente al cuartel cañones de artillería de 10, 5 cm que se emplean para tirar a 10 km de distancia, con esos cañones bombardearon los cuarteles de Palermo cuando nosotros no habíamos abierto el fuego desde dentro de los cuarteles de Palermo, esa era la paradoja.

Era algo irracional, estaban obrando psicológicamente sobre la opinión pública, es decir, ya habían ocurrido las muertes de Pita y Pedernera, a nosotros nos presentaban como los asesinos sádicos y terroristas más grandes del universo entonces era una represión que encontraba su justificación en la energía, en la fiereza que ponían los leales para entrar al cuartel y destruirlo porque en definitiva hicieron eso.

En el Palomar ya las tropas rendidas entraban a las habitaciones del casino de oficiales tiraban las puertas como si adentro estuviera Rambo, no había nadie, habitación por habitación pateaban la puerta y tiraban una granada y no había nadie pero era tal la acción psicológica que se generó en las tropas que hacían, la represión convirtió a todo eso en un infierno, tiraban con artillería, con granadas, con lanza cohetes a un enemigo que no existía, nosotros no éramos el enemigo y quedó demostrado con el correr de los años que, lamentablemente, las tropas leales se equivocaron de enemigo, no era el enemigo a destruir el 3 de diciembre de 1990 los que nos habíamos pronunciado con el Coronel Seineldín, el enemigo si hablamos de términos amigo- enemigo, el enemigo era el poder político que buscaba la destrucción de las Fuerzas Armas (FFAA) tal cual como hoy existe en la actualidad o se concretó en la realidad.


¿Por qué fueron condenados a pena de muerte por la Justicia Militar?


Porque se buscaba eso, se buscaba un escarmiento una figura ejemplificadora para que nadie, a ningún militar más se le ocurriese provocar un acontecimiento como el que nosotros estábamos provocando.

Nos encuadraron dentro de la figura de motín del Código de Justicia Militar, motín con agravamiento por derramamiento de sangre, es decir, todos los agravantes habidos y por haber y que el Código de Justicia Militar establecía que era la pena de muerte entonces apostaban a la pena de muerte.

De hecho el Consejo Supremo, el pedido del Fiscal fue la pena de muerte.


¿Qué papel jugó el Ex Presidente Arturo Frondizi para que no los condenaran a muerte?


Tengo entendido que él y el Papa Juan Pablo 2 fueron los que intercedieron para evitar a último momento que esto no se concretará, que se iba a hacer un juicio sumarísimo en el juicio sumarísimo prácticamente se fija el Tribunal, lo llaman a uno y le preguntan, usted estuvo en tal lugar, sí y ahí listo lo ejecutan, entonces, en un momento determinado en el Regimiento de Granaderos, yo lo relato en mi libro, creo que fue la 2 o 3 noche que estábamos en los calabozos de Granaderos a la 1 de la mañana nos abren las puertas de cada uno de los calabozos nos encapuchan y nos sacan hacia fuera de los calabozos y nos tuvieron ahí parados un tiempo bastante prolongado que no recuerdo cuanto y es el momento en que nosotros intuimos que seríamos fusilados.

En lo personal y lo cuento ahí en el libro fue el momento en que nosotros dijimos “Esto es el preludio del fusilamiento que se viene”.

Nos tuvieron ahí repito no recuerdo cuanto tiempo hasta que muchos ruidos voces, ordenes, contra ordenes y demás hasta que nos volvieron a poner en los calabozos, nos quitaron las capuchas y ahí nos quedamos hasta el otro día.


¿Cómo debe recordar la historia argentina a los carapintadas?


Yo creo que el tiempo ya lo está haciendo, es difícil. La pregunta sería mejor ¿Cómo me gustaría a mí que la historia argentina recordará a los carapintadas?, entonces, ahí respondería que me gustaría que recordará a la lucha carapintada como lo que nosotros sentimos en el fondo de nuestro corazón y nuestra alma que fue una lucha noble y justa, que hicimos algo que nunca creímos que íbamos a hacer que era insubordinarnos pero que lo hicimos por un bien superior sabiendo que dábamos todo, dábamos nuestra profesión, nuestra libertad, nuestras vidas, el alejarnos de nuestras familias y demás pero era por el bien del Ejército argentino y de la Patria toda.

Me gustaría que si tuviese que elegir que se recordará así como realmente fue y como realmente pensamos nosotros que era una lucha muy noble y muy justa que libramos los que yo llamó los auténticos carapintadas por los valores supremos de Dios y de la Patria.