viernes, 9 de diciembre de 2011

Entrevista a Raúl Chanamé, Candidato a Decano CAL.


¿Cómo se puede hacer una campaña austera como usted hace, confrontando a un candidato que según se dice gasta fortunas?

Se hace una campaña democrática visitando “escritorio por escritorio”, apelando a la razón de los colegas que quieren lo mejor para el Colegio de Abogados de Lima (CAL). Nosotros carecemos de la logística y los presupuestos para hacer dispendios acercando regalos.

Muy por el contrario, a partir de un libro de mi autoría titulado "Casos Célebres" que publiqué hace un tiempo y gracias a la ayuda de algunas personas pude reproducir esta obra para poder entregárselas a mis colegas.

Creo pues que he apelado a la conciencia de un gran sector que ha impulsado la opción que en pocas palabras lo que propugna es el cambio en el colegio, que lamentablemente no tiene la prestancia que antes tenía.

Nosotros sintetizamos la propuesta de cambio en tres lineamientos. El primero concierne a la realización de una gestión transparente dado que el CAL cuenta con un colegiado compuesto por 55 mil miembros y ninguno de ellos está debidamente informado en torno a las finanzas y al presupuesto a disposición de esta institución señera.

En segundo lugar, dos tercios de los abogados son jóvenes que quieren insertarse en el mercado laboral, para lo cual necesitan cursos de especialización profesional. A título de información quiero decirle que en el CAL solo el 2% detenta el grado de magíster o doctor, eso quiere decir que más del 98% no tiene otro grado más que el de bachiller, por eso propugnamos que se organicen cursos accesibles a precios razonables a fin de elevar el nivel promedio de los miembros de la Orden.

Hoy vivimos en el mundo de la especialización, por esto es necesario que los abogados opten por una de estas, para esto necesitan un aporte por parte de su gremio a fin de que desde esta plataforma se faciliten estos cursos.

En tercer lugar, hacer que los servicios sean eficientes; el Colegio de Abogados de Lima es una institución creada en el siglo XIX que en algunos aspectos se mantiene anquilosada en el tiempo. Por ejemplo, la papeleta de habilitación profesional que es el instrumento básico de todo abogado para ejercer la profesión tiene que ser solicitada de manera personal en la sede de Miraflores o en la del Cercado de Lima, muchos que viven lejos de esos lugares no pueden llevar a cabo este trámite, de hacerlo perderían una mañana entera, razón por la cual, tenemos que elaborar una papeleta informatizada.

Sin embargo, en este aspecto el CAL se ha quedado estancado en el tiempo, nuestro colegio tiene que adaptarse a los requerimientos del siglo XXI, se tiene que modernizar y constituirse en la conciencia jurídica del país, proponiendo temas de agenda en los debates.

Acaban de ocurrir, por ejemplo, los sucesos de Cajamarca y el CAL ha sido omiso al no pronunciarse técnicamente sobre el tema; el CAL tiene una Comisión de Derecho Minero y esa comisión no ha sido llamada para manifestarse en la materia. También contamos con una Comisión de Derecho Ambiental que tampoco fue convocada. Creemos que se deben poner en funcionamiento las comisiones y estas deben pronunciarse cada vez que sea necesario, ya que toda controversia política implica una solución jurídica. El colegio tiene que ser un factor proactivo en la solución de los álgidos conflictos que se suceden en el país.

Usted no sólo goza de prestigio nacional sino internacional, si accede al Decanato, ¿coordinaría con los diferentes colegios de abogados de la región?

Por supuesto, el próximo año se conmemora el Bicentenario de la Constitución de Cádiz, ese es un acontecimiento muy importante y requerimos darle la magnitud que se merece con los colegios de Iberoamérica. Quisiéramos hacer una alianza estratégica con el Colegio de Abogados de Madrid, el Colegio de Abogados de Barcelona, el Colegio de Abogados de Buenos Aires, el de San Isidro donde he participado. Y entre todos, juntos, avizorar las aristas jurídicas de los grandes conflictos que tenemos que confrontar en el siglo XXI, como son el cambio climático, las crisis económicas, el tema del nuevo tipo de empleo. Vivimos una época extraordinaria porque es una de cambios, una que exige capacidad de adaptación por parte de las instituciones, obligándolas a ser proactivas en este proceso y no mantener una actitud pasiva y por ende desconcertante como ocurre en nuestro caso con el CAL que se muestra paralizado frente a la sociedad.

Usted además de abogado es periodista, ¿si accede al Decanato trabajará con los diferentes colegios profesionales del Perú?

Sí, yo creo que el colegio debería ser un factor aglutinante de los demás colegios profesionales, catalizando intercambios y debates sobre problemas y temáticas especializadas. Debemos velar porque mejore el nivel universitario, que en algunos casos está muy venido a menos.

Es importante que los colegios profesionales cumplan un papel de control y ayuda al sistema universitario a fin de ponerlo a la altura de las demandas de nuestro tiempo.

¿A qué se debe que muchos de los candidatos que no accedieron a la segunda vuelta lo estén apoyando a usted y no a su contrincante?

Mi lectura es que de cada 10 votantes 7 lo hicieron por una opción de cambio.

Ocurre que estábamos divididos en varias candidaturas, esos 7 que votaron por el cambio, la gran mayoría, se han sumado en forma activa al proceso de búsqueda de una alternativa diferente a la que enarbola las banderas del continuismo que se rota elección tras elección para hacerse de la dirección del CAL.

A ese continuismo hay que plantearle no una alternativa de personas, sino más bien una programática, una alternativa de espíritu y solución de los graves problemas que confronta nuestro querido Colegio de Abogados.

Se podría decir que usted es el candidato de la unidad y del cambio...

Sí, ya que creo que recojo las aspiraciones de diversos segmentos que propugnan el cambio al interior del colegio como son los jóvenes, muchos de los que fueron mis alumnos cerraron filas con mi candidatura, lo mismo ocurre con las mujeres que han sido postergadas en nuestra institución, y también los que denominamos los “Abogados de a Pie”, aquéllos que se pasean por el Jirón Cuadros, el Jirón Azángaro, por otros tantos jirones, quienes respaldan mi candidatura. Me siento identificado con ellos porque son parte de la esencia de nuestra profesión, ellos se construyen su propia clientela profesional.

Algunos dicen que represento a las fuerzas emergentes del colegio, a los jóvenes, a las mujeres, a los abogados de a pie que buscan una alternativa no tradicional. El CAL no es un colegio de notables, ya no es un colegio de grandes estudios, el colegio representa al micro profesional, en el sentido de los que emergen solos edificando su propio buffet; he visto estudios de abogados en San Juan de Miraflores, San Juan de Lurigancho, Villa María del Triunfo, Villa El Salvador, compuestos por abogados emergentes que quieren que el colegio los reconozca como tal y que este coadyuve en el proceso de su inserción laboral. Mi opción trata de representarlos a través de un cambio y una alternativa.

¿Con usted el colegio volverá a tener un rol protagónico en la sociedad peruana?

Sí, creo que eso lo que reclaman nuestros colegas, que el colegio, sin caer en la politización, desde un sentido técnico, forense, pueda plantear una alternativa a los graves conflictos que se suscitan en nuestro país.


Entrevista publicada en "La Razón".

http://www.larazon.com.pe/online/indice.asp?tfi=LREspecial01&td=09&tm=12&ta=2011